17/2/18

El amigo ayalés de la Condamine

Charles Mª de La Condamine fue un naturalista, matemático y geógrafo francés, famoso por su expedición a Sudamérica para la medición del meridiano terrestre en la zona del Ecuador

La Condamine

El motivo de que nos centremos en este personaje es su relación con José Antonio de Armona y Murga, el ayalés de mayor relevancia durante el reinado de Carlos III, quien ocupó, tanto en España como en América, posiciones relevantes. Así, se encargó de la organización de los correos regulares con América y desempeñó durante algunos años la Secretaría del Virreinato de México. Posteriormente, fue durante largo tiempo corregidor de Madrid en la época en la que se transformó en una ciudad moderna.

La Condamine y Armona fueron amigos durante mucho tiempo, a pesar de que nunca se conocieron personalmente y toda su relación fue por carta.

Fue Matias de Armona el que facilitó los datos de su hermano a La Condamine para que le ayudara a cobrar algunos créditos que había dejado pendientes en Sudamérica al regreso de su expedición. José Antonio logró hacer efectivos buena parte de los créditos y esto dio lugar a la larga relación epistolar entre ambos personajes.

Armona

A las cartas siguió el intercambio de regalos y, por último, al disponer La Condamine su ültima Voluntad, en noviembre de 1772, tuvo un recuerdo afectuoso para aquel amigo español que tanto celo había demostrado en la defensa de sus intereses. En la claúsula testamentaria indicaba: 

"Yo dono y lego a Mr. D. Joseph Antonio de Murga, Secretario de la Cámara del Virreynato de Nueva España, de quien he recibido muchos favores, la caja de ágata-onix que me regaló la difunta Mad, la Margravesa de Bereith, con su retrato y un medallón rojo en relivieve. Y si la pintura de frutas en mosaico que hice pintar en Roma y tengo prestada a mi amigo Mr. Hunin, vuelve a casa, te pido [dirigiendose a su esposa y sobrina] que se le envíe también a Mr. de Armona, dirigiéndola por Cádiz a Mrs. Solier, Cabanés y Juglá, nuestros corresponsales que se la harán llegar en México"

 A su muerte, el 4 de febrero de 1774, su viuda remitió a Armona, no solo lo indicado en el testamento de su esposo, sino todas sus obras impresas y manuscritos de algunas de sus poesías, varios libros de uso personal que le parecieron apropiados para Armona y dos fruteros de mosaico que le regaló en Roma el Papa Benedicto XIV.

Parte de esta relación epistolar se ve en la documentación personal de Armona que se conserva y en ella se ve la relación afectuosa entre ellos, ya que hablan con franqueza de asuntos económicos y familiares de carácter íntimo, además de comentar la actualidad del momento


Un amigo español de La Condamine: Armona //  Jerónimo Rubio (1942)
Imágenes de La Condamine y Armona sacadas de la Wikipedia